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Mostrando entradas de septiembre, 2011

SORTENADO LAS OLAS

Sorteando las olas. Piles, agosto 2011. Foto Jesús Trelis

PILES, RECUERDOS DEL VERANO (I)

Agosto 2011. Playa de Piles. Fotos Jesús Trelis

UN ESTÚPIDO EN MATA MUA

"Mi amigo padece alucinaciones (le crujen als neuronas)" Gloria Fuertes

Necesitaba una historia, pero mi cerebro estaba averiado. Como la tripulación del Apolo 13, tenía un problema. Eso sí, a ellos se les encendían todas las luces y a mí ninguna. Recurrí a mi armario secreto en busca de inspiración. Lo abrí y extraje mi escalera plegable. La encaré hacia el cielo a través de la ventana y trepé por ella hasta la nube rechoncha y deshilachada donde dormita mi musa. Una señorona bonachona, irónica y borracha que unas veces me recuerda a un verso de Gloria Fuertes y otras, a un poema de Bukowski.  
«Maldito estúpido», me espetó al verme. Ya esperaba ese recibimiento. Y sus quejas, y su retahíla de ideas alocadas, y que me recordara que mi cabeza está llena de pájaros. «Ellos te tienen que sacar de este embrollo», refunfuñó. Después fue alterándose, cada vez más, hasta que con uno de sus fuertes alaridos acabé expulsado al vacío. Fue entonces cuando aparecieron esos pájaros que …

NORTE

Por aquí andamos buscando el Norte. La estación de la cual partir para seguir cargando en nuestro tren de la vida sueños hechos realidad. Será el otoño. Foto Jesús Trelis.

LA FOTO A TODA COSTA

Madrid. Puerta del sol. Cuando los indignados. Había que hacerse la foto. Foto: Jesús Trelis

CAYETANA

De cómo la duquesa es en verdad un hada con una nube en la cabeza capaz de hechizar a cualquiera

Al funcionario le ha pasado como a tantos que ahora le rodean. Lo mismo que le ocurrió al teólogo y mucho antes al aristócrata. El embrujo de Alba le ha atrapado. Porque Cayetana es, en verdad, un hada con una nube en la cabeza, una mujer con alas, un enorme lazo de raso, una diosa sevillana que huele a geranio...



Quizá por eso, si Francisco de Goya y Lucientes resucitara de entre los lienzos, le ofrecería a la duquesa posar desnuda para él como la maja. Y posiblemente, pese a sus ochenta y pico años, ella diría que sí. «¿Por qué no?», imagino que respondería al de Fuendetodos. Aunque bien pensado, igual le ninguneaba y le daba largas. Porque la verdad es que la mujer con más títulos nobiliarios del planeta -cinco veces duquesa, dieciocho veces marquesa, veinte condesa, vizcondesa, condesa-duquesa, condestablesa y no sé cuántas cosas más- es impredecible.


Con su cuerpo frágil, blanco como u…

EL SOL TIENE MIEDO

Foto Jesús Trelis

ENTRE GERANIOS

Yeste. Foto Jesús Trelis

LA ALMOHADA

Me divierte descubrir cuántas cosas tengo en común con Marcos, el personaje del libro de Albert Espinosa que he empezado a leer. Como él, pienso que en las almohadas se esconden nuestras realidades e irrealidades. «Llevan en su interior parte de tus pesadillas, de tus problemas y de tus sueños», asegura. Y es cierto. Sobre ellas transcurre nuestra vida hecha quimera. A lo Calderón de la Barca. Ya sabes: «La vida es sueño, y los sueños...» También comparto con Marcos el odio por las inyecciones. De pequeño me aterrorizaba ver llegar a casa a doña Carmen, 'la practicante'. Sacaba de su gran maletín la jeringuilla, con una reluciente y afilada aguja, y me perseguía por la habitación hasta clavármela en el trasero. Aunque el terror por los pinchazos es más bien algo universal. No sólo de Marcos y mío. Unos lo llevan con mayor valentía y otros, con más canguelo. Pero es un miedo que, transformado en pesadilla, acaba colándose en las tripas de una almohada. Tenemos, …

VIENDO PASAR LA VIDA...

Hay miradas que no se olvidan. Hay instantes que perviven. Unos y otros, juntos o separados, nos dedicamos a ver pasar la vida. Colombia, agosto 2011. Fotos Jesús Trelis

EN LA COCINA

Nos metemos en la cocina. Una cocina muy especial y con mucha salsa. Bogotá 2011. Restaurante Los Arcanos Mayores. Fotos Jesús Trelis

EN LA RED

De cómo quedé atrapado en las tripas del monstruo mientras Russian Red cantaba Everyday, everynight


Llevaba todo el día ante el ordenador. Me faltaba el tramo final. Escribir esta columna en la que 'El Comecocos' mira a su alrededor, saca los dientes y coge a su presa, sea la que sea, para cocinarla y servirla -cruda, amarga o muy sazonada- sobre el papel del periódico o en la pantalla del ordenador.



Pensando en todo eso, caí en que lo que escribiera aquí lo podría leer hoy, mañana o dentro de un lustro cualquier persona, en cualquier recóndito lugar del planeta y en cualquier momento del día. Sólo tenía que mover un inocente ratón.


Sentí entonces cierto cosquilleo, quedé un rato mirando el ordenador y me dije que estaba ante el gran monstruo de nuestro tiempo. Una fiera que alimentamos entre todos y que cada vez es más salvaje.


Fue entonces cuando escuché una voz nítida y contundente: «No seas lelo, acaba tu columna». Miré debajo de la mesa, tras el ordenador... y dije aquello…

BUSCANDO HORIZONTES

Buscando horizontes desde la ventana de la realidad. Imágenes tomadas a 300 kilómetros hora desde el AVE Valencia-Madrid. Agosto 2011. Fotos Jesús Trelis

KM O: EMPEZAMOS DE NUEVO

Tiempo de empezar de nuevo. Nos colocamos en el kilómetro cero. Foto Jesús Trelis.

QUIETUD (E INQUIETUD)

Foto: Jesús Trelis

MADRID: DOS MIMOS Y UN RATÓN

Dos mimos, una joven indignada y un ratón. Fotos Jesús Trelis

PENSANDO EN LA CONSTITUCIÓN

EL BALCÓN

Cuando ya no hay balcón y queda una verde telaraña. Foto Jesús Trelis

EN LA PARRA

De cómo superar la vuelta de vacaciones con cápsulas de optimismo, borradores de nata y un martillo
El doctor miró el blanco de mis ojos y fue muy claro: «sufre atontamiento vacacional». Pronto aclaró lo que quería decir. «Está en la parra, chato», me espetó. Don Vitriolo se cebó sin piedad con mi estado traumático y, con su habitual cara agria, me recetó Nitrato de Optimismo Otoñal y borradores de nata. «Con una docena debe tener bastante, no puede depender del pasado». Para concluir me recomendó que me comprara un buen martillo. «Por si todo esto no funciona», me aclaró señalando la salida de la consulta. Las pastillas debía tomarlas mientras durara el dolor por la caída del limbo y tenía que acompañarlas con esa dosis de autoestima que insufla la larga lista de buenos propósitos de cada inicio de curso: «cien flexiones diarias, dieta modélica, trabajo organizado, tiempo libre en familia, volar en globo, ser feliz y comerme una perdiz». Una vez asimilado ese chute de …