Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2012

OXÍGENO

De cómo imité a Yeats: me alcé, partí y me hice construir una choza de zarzas y arcilla para olvidar



Antes de partir quería dejar sobre este papel grisáceo la hoja de ruta de mi próximo sueño. Sin embargo, debo reconocer que la densa realidad me tiene atrapado. Preso en la maraña.


Me cuesta quitarme de encima el profundo olor a ceniza que se ha colado en mis pulmones por culpa de los últimos incendios; me cuesta inhibirme de esos números que van cayendo desde el púlpito de los poderosos como guillotinas, cortando sueldos, pensiones, cabezas de trabajadores..., y me cuesta ver algo más en el horizonte que la silueta de los recortes, porque los destellos de las tijeras me deslumbran y nublan mi mente soñadora.

Me cuesta, pero me niego a que sea así. Me resisto a quedar anclado en la amargura, a que nos fastidien -me fastidien- hasta las esperanzas más íntimas. Esos pequeños brotes de ilusión que desprenden hasta mi cabeza el oxígeno de los sueños. El aliento de las libertades que alimen…

SUDÁFRICA (12): LA BAHÍA DE LA MADERA

 
Uno tiene en la cabeza cuando hablan de África las fieras salvajes deambulando por la sabana, las tierras secas que no conocen de horizontes y el sol enquistado en el cielo arrasando las pieles de sus habitantes. Sin embargo, la región del Cabo también es África aunque cuando la recorres, cuando te paseas por sus múltiples puertos, a veces pienses que estés en un puerto del norte de España, en un rincón de Gran Bretaña, en los muelles perdidos de un lugar donde el sol nunca se pone. Esto engrandece aún más la mágica Sudáfrica. Hout Bay, la bahía de la madera, donde las focas parece que estén de vacaciones.

 


SUDÁFRICA (11): IMBORRABLE

Algo tiene aquel lugar que no he podido olvidarme de él a pesar de la distancia, de que el tiempo pasa y de que lo cotidiano y sus obligaciones te mantegan en vilo. Algo tiene aquella tierra que a diario siguen aflorando imágenes, momentos, instantes de lo vivido. Sus comidas, sus sonidos, sus rostros, su luz, su pasado y su futuro... me vienen a la cabeza de manera inconsciente como queriendo decir que se quedan en mí para siempre. Algo me han dado en aquel país que se está haciendo imborrable en la memoria y eterno en la retina. Al marcharme pensé que nunca más volvería. Cada día lo tengo menos claro...




SILVIA

De cómo recordé aquellas "campañas de verano" llenas de metralla y a las víctimas que dejó


Si el terror no se hubiese cruzado en su camino, Silvia posiblemente estaría por la playa con las amigas, colgada del "whatsapp" y cotilleando cosas propias de los jóvenes. Sin embargo, hace hoy diez años una bomba acabó con su vida.


La pequeña Silvia fue una de las víctimas del atentado que ETA perpetró contra la casa cuartel de Santa Pola y, aunque hoy ya ha pasado una década del fatídico asesinato, es difícil desterrar de la memoria aquellas escenas impregnadas de terror y borrar de la retina los rostros de sus familiares tomados por el dolor.

Aunque en realidad no debemos ni borrar ni desterrar de nuestros recuerdos ese pasado que, con todo, está íntimamente ligado a nuestra realidad. Al contrario, es necesario, un deber, recordar cuántas veces nos fuimos asomando al verano con los dedos cruzados para que los terroristas no nos amargaran las vacaciones; cuántas operacione…

SUDÁFRICA (10): ¡OH, CAPITÁN!


 Cuando uno visita el puerto de Ciudad del Cabo es difícil no caer en la tentación de dejarse llevar por la imaginación y empezar a construir en su cabeza las historias más trepidantes de un pasado inquietante. Es prácicamente recorrer los muelles del impresionante complejo de Waterfront sin intentar reconstruir en la cabeza cómo sería aquellos años en los que la Compañía Holandesa de las Indias Orientales desembarcaba allí a centenares de esclavos procedentes de Indonesia o Madagascar como mano de obra. Y es difícil, incluso más allá de la historia y la realidad, imaginarse los buques atracando en aquel puerto, y ver bajar de ellos marineros sedientos de alcohol; capitanes deprimidos por no encontrar a su último amor, buscadores de diamantes dispuestos a conquista Sudáfrica, barriles de pólvora que estallan por accidente, piratas y prostitutas, ron y gaviotas...  Historias y más historias con sabor a sal y a mar. Un lugar idílico donde escuchar a Walt Whitman recitar s…

SUDÁFRICA (9): MIRADAS SALVAJES

Es cierto que hay miradas que matan, miradas que hablan, miradas que van más allá de largas y sesudas explicaciones. Miradas desafiantes o tiernas, que atraviesan el alma, que hablan por si solas, que te cuentasnhistorias, que te perforan el alma. Algo de todo eso me pasó en Kruger, un lugar donde los animales son capaces de demostrar a los humanos cómo viven. Sin el complejo de ser observados. Con la crudeza de la supervivencia a sus espaldas. Un lugar dodne te dejan asomarte a la mirilla de la naturaleza para contemplar su verdad sin tapujos: leones que cazan búfalos, impalas que huyen sin suerte de los leopardos, hienas que deambulan en busca de presas que otros abandonaron, gallinas de guinea que picotean caracoles, el aguila que obvserva desde el cielo, el buitre que espera, el hipopótamo que duerme, el elefante que te observa... La vida salvaje es tan salvaje como la vida misma.




SUDÁFRICA (8): SÓLO BLANCOS

En la Queen Victoria Street de Ciudad del Cabo, hay dos bancos de madera que te hablan de la historia más reciente de Sudáfrica. Tan cercana que su nueva Constitución, que acabó con décadas de "apartheid", fue aprobada en 1996. Hace sólo dieciséis años.


En uno de esos bancos, se puede leer algo tan estremecedor como: "Non -Whites Only". O sea, que sobre aquellas tablas de madera sólo podían sentar sus posaderas los blancos. Algo tan despreciable como todo lo que rodeó a aquellos años de brutal discriminación, donde una vida dependía del color de la piel.



Aunque todo esto parezca lejano (geográficamente hablando), te lo cuento porque observar de cerca la historia de ese país que aún vive una lentísima transición hacia la igualdad, me hace sentir que no debemos bajar la guardia. No podemos menospreciar los derechos básicos adquiridos por mucho que la intrigante sombra de la bancarrota nacional nos esté acechando. Ahora que vemos tambalearse el estado del bienestar -…