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Mostrando entradas de diciembre, 2012

DIES IRAE

De cómo el año naufragó, como hace un siglo el Titanic, todo fue en blanco y Negro, como ‘The Artist’, y el glamour se murió recordando a Marilyn
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El año en el que se suspendió el fin del mundo, el hombre más rápido del planeta voló en el estadio olímpico de Stratford y recorrió los cien metros en 9,63 segundos; un caballero con apellido impronunciable se lanzó desde 39.068 metros y rompió la barrera del sonido, y un renombrado científico descubrió ‘la partícula de Dios’, de la que todos hablaron pero nadie supo explicar.
Se cumplieron tres décadas del Nobel a García Márquez, y todos viajamos a Macondo, y florecieron las soledades. Se conmemoró un siglo del hundimiento del Titanic, y descubrimos que seguimos camino del naufragio. Y se celebró el bicentenario de Dickens, y nos contagiamos del claro oscuro de sus ciudades, y el alma despiadada de algunos de sus personajes se apoderó de nuestras calles. Todo fue como el Londres de Oliver Twist. "Era un atardecer gris, boc…

ENTRE DESEOS

Saltó de su nube y lanzó un profundo bostezo. «Ya no estoy para estas cosas», espetó. Los deseos empezaron a volar hasta aquella jaula con forma de sol. La gran esfera rodó y rodó. Ella la frenó, abrió una pequeña puerta situada en la parte inferior de la jaula y los destellos salieron rodando. Al gran chef le cuajó la salsa y ganó una estrella Michelin; a la Bella Durmiente le besó el príncipe y despertó, y en el desierto de Atacama, miles de niños vieron llover por primera vez en su vida.


La joven estudiante logró la beca y dejó el bar donde servía tomas a perdedores y desarraigados. Eusebio, embriagado del entusiasmo de la joven camarera, aparcó las copas de más, las resacas y los lunes al sol. Un amigo, carpintero, al ver que se centró, le dio un puesto de trabajo como montador. El día después, el colega carpintero recibió una buena nueva: su mujer estaba embarazada. Tras seis años de fracasos y depresiones, esperaban su primer hijo. Su vecina, la del carpintero, dio a luz a Marí…

LAS NAVIDADES MÁS MELOSAS…

LAS NAVIDADES MÁS MELOSAS… mi última Historica con Delantal

JACARANDAS

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De cómo la vida está hecha de éxitos y fracasos, y a ella le tocó la ruta del desencanto

Cuando bajó del avión le temblaban las piernas y un profundo dolor en el pecho le hacía soltar unas lágrimas. Se intentó reponer, secó su llanto silencioso con una de las gasas que llevaba en el bolso y suspiró. «Por fin estoy aquí», pensó. Sólo le faltaba subir el último escalón en su escalofriante aventura por la supervivencia. Pero fracasó. La vida está escrita con triunfos y derrotas, y a ella, con sólo 33 años, el destino le había dibujado una singladura repleta de desencantos. Desencantos y crueldad.

En algún rincón de Colombia, quién sabe si en una chabola escondida en ese enjambre de miseria que se levanta en las laderas de Medellín, un falso médico le implantó dos prótesis repletas de cocaína. Un kilo y medio de droga metido en sus pechos. Cuando llegó a España, sus cicatrices seguían abiertas. La sangre rezumaba bajo sus mamas. La vida supuraba por esas cicatrices infectadas de tristez…

LA ISLA DE CALIPSO

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Hace ahora dos años, el 7 de diciembre de 2010, Mario se subió al atril y allí, ante un distinguido público, rememoró la cosa más importante que le ha pasado en la vida: aprender a leer. Vargas Llosa recordó cómo esa magia que le permitía traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció su vida, «permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino» o «luchar junto a d"Artagnan, Athos, Portos y Aramis (...) en los tiempos del sinuoso Richelieu».


El insigne escritor explicó en su discurso de aceptación del Nobel de Literatura que fue así como empezó a juntar palabras, con tal fortuna -esto lo añado yo- que acabó convirtiéndose en uno de los grandes de las letras de todos los tiempos. Como él, en ese mismo foro pero una década antes, Octavio Paz revivía su infancia en aquella casa a las afueras de México: «casi ruinosa con un jardín selvático y una habitación llena de libros». Y recordaba cómo esa biblioteca era como una caverna encantada y cómo j…

MELQUIADES

De cómo descubrí que es necesario volver a creer en los alquimistas de Macedonia

Aquella noche de san Andrés, mientras el frío se colaba por las ventanas del comedor, tuve la sensación de estar viviendo en un mundo que desciende por el vertiginoso tobogán de la depresión.


Aquella noche, ante la mesa camilla, mis ojos bailaban entre los poemas que inundan el último libro de Michel Houellebecq y por mi cabeza danzaban versos sueltos de una actualidad que parece escrita por el clan de los poetas malditos. «La vida se escurre a pequeños intervalos;/ Los humanos bajo sus paraguas/ Buscan una puerta de salida/ Entre el pánico y el aburrimiento/ (Colillas aplastadas en el fango)».

Fue allí, ante la mesa camilla, cuando me vapuleó la imagen Gao Ping. El cabecilla de la trama china acusada de blanqueo, detenido entre vítores y fanfarrias, abandonaba ahora la prisión por un fallo judicial. Un error. Un simple error. Y fue allí, ante la mesa camilla, donde quedé consternado por la muerte de la quin…