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Mostrando entradas de mayo, 2013

CARA DE ÁNGEL

Cada día que veía pasar a aquel señor con su bicicleta, más chulo que un ocho y más recto que una regla, el niño con cara de ángel recogía su pelota y salía zumbando del carril bici. El chiquillo observaba desconfiado a aquel ciclista corpulento que le sonreía. Quizás fuera un policía que un día pararía, bajaría de la bicicleta y le diría que no puede jugar con la pelota en mitad de la calle. Lo cogería de la oreja y lo llevaría hasta casa de sus padres para explicarles que su hijo es un vándalo, que juega con el balón en mitad del carril bici y que un día romperá la cristalera de la panadería de la esquina.


El ciclista cuarentón, que pasaba a diario por delante del colegio sin casco y demasiado veloz, siempre pensaba que en algún momento le iba a salir de improvisto un municipal, le pararía y le multaría por circular con temeridad junto a un colegio repleto de niños jugando por la calle. Como ese chiquillo con cara de ángel que se cruzaba ante él todos los mediodías. Un niño que sal…

SALTAMONTES

Andaba pensando en montarme un criadero de saltamontes en casa. Como dicen los señores de la FAO que son tan nutritivos? Me los imagino, tras la presentación de su informe contra la hambruna, tomándose unas copas de Borgoña en un restaurante de alta alcurnia. «No, a mí no me ponga pichón a las tres cocciones, mejor cucarachas», diría alguno de ellos.


Comer insectos suele convertirse en una de esas pequeñas heroicidades que los occidentales solemos contar a los amigos cuando regresamos de un viaje exótico. Viajes a donde, creyéndonos aventureros, nos atrevemos a zamparnos unos escarabajos como si nada. Eso sí, sentados en lujosos restaurantes y rematando la jugada con un delicioso ceviche de pez león y unas cuantas copas de vino con burbujas.

No sé si el estudio realizado por la FAO servirá para eliminar el hambre. Bueno, perdón, sí que lo sé: rotundamente no. Lo que parece claro, al margen de eso, es que va a impulsar el consumo de larvas, grillos y otros bichos de todo tipo y tamaño. G…

CUANDO RAJOY FUE MARILYN

Cada vez que veo fotografías de Barak Obama no puedo evitar recordarlo con el flequillo que se colocó para la tradicional cena de corresponsales de la Casa Blanca. Me hace gracia, la verdad, y no puedo evitar imaginarme a los nuestros (a nuestros políticos) de tal guisa. A Cospedal -más desaparecida que nunca- luciendo calva y piercing. O al propio Rajoy -con permiso de su señoría - con una peluca a lo Marilyn cantándole el "Happy Birthday" a Merkel. «¿Qué tal si bajamos los impuestos, Angela?», le susurraría con boquita de piñón.


Pero no. A nuestros gobernantes no les va eso. No les van estos divertimentos porque tienen un sentido del ridículo acentuado. «Es otra cultura», supongo que dirán. Pero lo cierto es que me llama la atención porque después no tienen tanta vergüenza a la hora de salir en público -si es que comparecen- para decir que hay seis millones de parados. Incluso evitan sonrojarse cuando insinúan sin ningún tipo de complejos que lo del desempleo va para largo?…