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Mostrando entradas de noviembre, 2013

CAZATESOROS

Decidí abandonar el caos. Despojarme de la consternación de decisiones políticas que carcomen mi ánimo. Necesitaba huir hacia aquel lugar en el que se fraguan las cosas imposibles. Donde fluyen historias reales que jamás serán contadas.
Cerré los ojos. Conté tres. Los abrí. Me encontré en una habitación vacía. Sólo había una mesa junto a una ventana inmensa que daba al mar. Sobre ella, un violín. Vetusto. Tan bellamente envejecido que estremecía. Lo acaricié. Una voz me sorprendió por la espalda. «Hartley, soy Wallace Hartley», me dijo estrechándome la mano. «Me permite», me pidió. Me aparté. Hartley, vestido con un traje con chaleco propio de inicios del XIX, tomó el violín y empezó a tocar. Sonó "Nearer, my God, To Tree", la pieza que la orquesta del Titanic interpretaba mientras el trasatlántico se hundía y las aguas heladas del Atlántico se tragaban a 1.500 personas. Entre ellos, a él. A Hartley. Su cadáver apareció diez días después, el 25 de abril de 1912, frente a las …

LA MÁQUINA PERFECTA

La dinámica del corazón es imprevisible. A veces, cuando menos se lo espera uno, se acelera apasionado y sus latidos revolucionados hacen estallar la emoción. Le pasó a Ricard Camarena en la entrega de los premios de LAS PROVINCIAS. Hizo algo que a todos nos gustó y que es tan simple como emocionarse. Un sentimiento que nos permite soltar tensiones y abandonar por unos instantes ese gran teatro de la vida que es el día a día. Cuando nos emocionamos parece que afloran nuestras debilidades, que somos más vulnerables y que nos rendimos ante las evidencias del corazón. Sin embargo, no es cierto. La emoción nos hace más fuertes como personas porque somos más sinceros con nosotros mismos. Y más fuertes también ante los demás. Porque emocionándonos demostramos realmente cómo somos. La vertiente más humana que podemos ofrecer. Y esa es la que después, con el tiempo, suele perdurar. Las cosas que nacen del palpitar nunca se olvidan. El corazón es una máquina perfecta que nos iguala a todos (t…