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Mostrando entradas de marzo, 2014

DESPUÉS DE EVA

De cómo la vida tiene nombre de mujer pero muchas veces no nos damos cuenta



EL COMECOCOS - JESÚS TRELIS






Eva fue la que empezó a mover el cotarro. María, la madre de todas las madres que luego dio paso a muchas más. Marías, digo. La Zambrano, la de la O, la de las Mercedes. Teresa fue una mística que hizo de su devoción poesía. Y la de Calcuta, también Teresa, un corazón que hizo de su vocación un desgarrador ejemplo de paso por la vida.



Calabaza fue aprendiz de geisha en el libro de Arthur Golden. Frozen, la última heroína de Disney. Rosalía de Castro, Marie Curie, la Pasionaria? nombres que salpican la historia. Cleopatra, un personaje fascinante. Nefertiti, la mujer más hermosa de la humanidad. Montserrat, una soprano. La soprano. María Callas, el aria. Y Estrella, el cante gitano. Estrella, Luna, Venus, Sol. El Universo entero tiene nombre de mujer. (Y sí, hay hombres; pero brillan menos).



El día de la mujer trabajadora es día de cifras a bocajarro. A veces las ignoramos. A veces si…

TINTA

De cómo la letra impresa acaba estallando en el cerebro para crear nuevas historias EL COMECOCOS-JESÚS TRELIS Dicen que soñar con un águila que vuela alto es un buen presagio; que las plumas de cisne cosidas a la almohada del esposo evitan que sea infiel; que matar un grillo provoca la ira de Dios. Dicen que Truman Capote no podía pensar sin un cigarrillo entre los dedos; que Charles Dickens necesitaba escribir en absoluto silencio; que Alice Munro creaba sus cuentos cuando su hija pequeña dormía y la mayor estaba en la escuela. Me cuentan que Henrik Rozowski era uno de los catorce niños judíos que vendían cigarrillos en la plaza de las Tres Cruces de Varsovia cuando la ocupación nazi; que sus clientes eran soldados alemanes del cuartel general de la Gestapo y de las SS; que siempre vivió al filo del riesgo. Oculto. Al borde de ser descubierto. Y que murió el pasado enero en Niágara, ahogado entre recuerdos. Dicen que Antonie de Saint-Exupéry regaló el manuscrito de "El …

BOQUERÓN

De cómo el inmenso monstruo que teje la red ha hecho de nosotros simples emoticonos EL COMECOCOS-JESÚS TRELIS Somos sólo un avatar. 140 caracteres. Un emoticono. Una foto colgada en Instagram. Un enlace hacia ninguna parte. Un mensaje entrecortado en el WhatsApp. Un follower. Un boquerón atrapado en la red. No hay silencios, ni suspiros, ni palabras apresuradas, ni un susurro romántico, ni una voz lánguida. No hay conversaciones cara a cara, ni miradas penetrantes, ni la mano que te toca el hombro para darte ánimos. No hay un loco que habla aturullado, ni el que sesea, ni el acento maño, ni el deje sevillano. Sólo hay palabras vacías, personajes virtuales, una prolongación de la "tablet", un hombre a un móvil pegado, un caballero angustiado que está cabreado porque el wifi no funciona. Una pequeña ventana sin alma en la que aparece tu rostro retocado, camuflado, reinventado... Aparentamos ser los más listos, los más ingeniosos, los más ágiles. El tipo que la sociedad…

PERRO VERDE

De cómo la soledad puede ser una travesía hacia la felicidad y, al tiempo, un arma letal EL COMECOCOS JESÚS TRELIS Puedo parecer un perro verde. En el fondo, quizás lo sea. Pero las cosas son así. Me gusta ir a comer a un restaurante con buena compañía para hablar de las cosas de la vida. Y me gusta disfrutar de un festín con un buen grupo de amigos recordando andanzas del pasado y trazando planes de futuro. Dicho esto, tengo que reconocer que también me fascina comer solo. Aquí está el perro verde. Un tipo que le gusta, de tanto en tanto, ir a una buena cocina, pedir mesa para uno y comer con la soledad como dama de compañía. Me gusta estar ante un plato repleto de piruetas gastronómicas y aromas desatados. Observarle. Acercarme temeroso hasta cada uno de sus costados. Contemplar con detalle la escena sobre la loza e ir olfateándolo. Como un perro (verde). Me gusta eso y acabar lanzándome hasta él con los ojos cerrados para ir descubriendo sus matices más superficiales y los má…