DESPUÉS DE EVA



De cómo la vida tiene nombre de mujer pero muchas veces no nos damos cuenta



EL COMECOCOS - JESÚS TRELIS






Eva fue la que empezó a mover el cotarro. María, la madre de todas las madres que luego dio paso a muchas más. Marías, digo. La Zambrano, la de la O, la de las Mercedes. Teresa fue una mística que hizo de su devoción poesía. Y la de Calcuta, también Teresa, un corazón que hizo de su vocación un desgarrador ejemplo de paso por la vida.



Calabaza fue aprendiz de geisha en el libro de Arthur Golden. Frozen, la última heroína de Disney. Rosalía de Castro, Marie Curie, la Pasionaria? nombres que salpican la historia. Cleopatra, un personaje fascinante. Nefertiti, la mujer más hermosa de la humanidad. Montserrat, una soprano. La soprano. María Callas, el aria. Y Estrella, el cante gitano. Estrella, Luna, Venus, Sol. El Universo entero tiene nombre de mujer. (Y sí, hay hombres; pero brillan menos).



El día de la mujer trabajadora es día de cifras a bocajarro. A veces las ignoramos. A veces simplemente las contemplamos con esa fría seguridad de que mañana las habremos olvidado. ¡O no! Resulta que también a veces nos sorprendemos ante injusticias laborales, asesinatos machistas, costumbres retrógradas? Y hacemos propósito de ir trabajando por aparcar desigualdades, erradicar los malos tratos, llenar de coherencia nuestros días. Entonces nos convencemos de que hombres y mujeres somos un todo. Que la diferencia está en los corazones, en la propia existencia, en las cabezotas de cada uno... no en el sexo.





La vida tiene nombre de mujer. El mar es en realidad la mar. El pan es la harina. Dalí no era nada sin Gala. Como Rajoy sin Soraya. Begoña es sinónimo de cocinera. Top Chef. Y Belén. Y Carito. Y Ana María, de escritora. Y Ana Juan, de ilustradora. Y Annie Leibovitz es la fotografía hecha magia.



Katharine Hepburn fue la estrella que llenó de coherencia el glamour del Hollywood de antaño. Audrey, una debilidad entre diamantes. Marilyn, la sensualidad en estado puro. Maléfica, el lado oscuro de los cuentos. La Tigresa, una mujer con las manos manchadas de sangre. Mata Hari, una espía. Y Cristina Peri Rossi, una poetisa que no va con tonterías. Versos libres en mitad del dique seco de la vida. «Como dijo Mallarmé/ los árboles hoy me aburren».




Ángela es la política que hace y deshace en Europa. Esperanza y Elena, la derecha y la izquierda. Patricia, la hija del banquero. Carmen, una joven que limpia casas. Angelines hace helados. Amalia, trajes de fallera. Paula es psicóloga, y madre, y referente. Consuelo es abuela. Y es todo. Mariola, niña. Lucía, más niña. Antonela, una pequeña que vendía souvenirs a los turistas a 4.200 metros de altura en Argentina. Y Eugenia... la última víctima de la violencia.



Ellas son casi todo. O todo. Pero a veces no lo vemos. Mis besos, señoras.


LAS PROVINCIAS, 8 de marzo de 2014

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