LO QUE EL DÍA NOS DEJA

Cuando lo único que queda es la familia
EL COMECOCOS- JESÚS TRELIS

Un menor de quince años apuñalado, posiblemente por un ajuste de cuentas entre bandas latinas. Un hombre de Teruel que estampa su coche en la sede el Partido Popular, dicen que desesperado después de perder todas sus propiedades. Una nueva víctima de la violencia de género, otra mujer asesinada por un tipo despreciable. Cada una de estas historias sigue escondiendo un tremendo drama personal, más allá del sobresalto informativo. Cada una de estas historias esconde el drama de sus anónimos.


La angustia que vivirá la madre del chiquillo apuñalado; la esposa del empresario arruinado; los padres o los hijos de la mujer asesinada y del asesino. Detrás de todos ellos, existe una familia, personas que les han ido acompañando durante toda la vida y que son, lejos de los focos, de las noticias, ocultándose de todo, los que acabarán lastrando el drama de por vida.


La familia es, suele serlo, ese recóndito lugar en el que nos vamos a refugiar cuando todo a nuestro alrededor se desmorona, cuando la vida nos da la espalda, cuando los sueños se han esfumado. Ella está, suele estar, siempre con la puerta semiabierta para dejarnos entrar. Siempre dispuesta para darte ese abrazo reconfortante cuando las amarguras se instalan a tu lado. Lista para darte el empujón cuando vean que necesitas que alguien te anime a seguir adelante.




Será la que te cante y te felicite y te bese cuando vuelvas a cumplir años; la que te de los consejos de verdad; la que te haga volver a la realidad cuando te creas alguien; la que te levante el ánimo cuando te creas nada. La familia es ese respiro que encuentras al final de un día que ha sido demoledor. Es esa mirada cómplice que te perdona cuando no andas fino. Es quien te va a acompañar cuando te alcance la enfermedad, la que te dará sepultura, la que quemará tus cenizas y las lanzará por tu pequeño paraíso? Ellos serán quienes te darán el último adiós.

Me decía el actor Juan Echanove esta semana que la familia es lo que el día nos deja. Lo que queda. Y precisamente estos días, tan maravillosos para unos y tan amargos para otros, hay que acordarse de eso: de que la familia es nuestro núcleo vital, nuestro aliento y nuestro rumbo. Y acordarse también, aunque esto suene muy ñoño, de los que viven en soledad. De los que no tienen ese abrazo cálido al llegar a casa, esa voz que te anima, ese apoyo incondicional.


Hay que acordarse de esas familias rotas que viven en la oscuridad de sus dramas. Hay que acordarse de aquellos que se marcharon y desde la distancia lloran la lejanía de los días. Hay que acordarse de aquellos a los que el vacío les ha atrapado y asfixiado y condenado para el resto de sus vidas. Hay que acariciar a esos que incluso han olvidado que forman parte de la familia. Besos.

Las Provincias. 20 de diciembre de 2014

Comentarios

  1. Me gusta pensar que la palabra familia se puede adaptar a las "necesidades" del momento, por eso de que no siempre el título se adquiere por sangre, cuando es por méritos propios toma una dimensión especial. Gracias por otra de las Historias que tanto me gusta leer y por dejarme un rato repensando nuevas cosas :)

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  2. Mientras nos preocupemos más de las cosas que de las personas, más solos nos quedaremos. Que les den a las cosas !!

    Chusmirapeix

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