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Mostrando entradas de diciembre, 2015

LA MUJER DE LOS OJOS AZULES

No sé a quién votará. Bueno sí. No votará. Su mundo no está aquí. De hecho anda por la ciudad al margen de ella. Con un carro de la compra repleto de viejos trastos, ropas y andrajos, cartones y cuerdas deshilachadas que cuelgan por los lados. En una de las esquinas, a modo de lanza, como si fuera un Quijote, lleva una escoba boca arriba. En otro costado, sobresale rozando el suelo, un trozo de tela que parece delicada seda, un camisón rosa con puntillas que antaño acarició el cuerpo de alguna mujer fina.

Lleva un pantalón y, superpuesto, un pijama de algodón, una falda floreada, una enagua. Un suéter en la parte de arriba. Quizás dos. Un abrigo con una de sus mangas raídas y un pañuelo atado al cuello que recorre su cuerpo abrigando la nada. Su cabellera luce mechones canosos y caóticos; la piel la tiene reseca, arrugada, cuarteada. El gesto parece abstraído, con los ojos mirando hacia la nada. Ojos azules que iluminan de ingenuidad la cara de la mujer perdida.




La anciana y su locura d…