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PABLO NERUDA; 11,95.

Una vida cuesta 11,95 euros. Lo sé porque la compré. Bueno, más que una, todas las vidas de Neruda bajo un corsé de 555 páginas. Llamémosle antología. Historia de una existencia en verso. Letras tejiendo poemas que hablan de glorias y de penas. Sentimientos y pensamientos ligados entre ellos que estremece contemplarlos. Todos juntos. Notarios de las horas que se esfumaron, de los días que se tambalearon, de las palabras buscadas y rebuscadas, remachadas, tachadas, enfatizadas, resucitadas, desangradas. A veces enamoradas. Desesperadas.

Hay cantos, memorándums, islas negras y odas. Odas al aire, a la alcachofa, a la envidia, a los calcetines, al olor a leña, a un cine de pueblo, al limón, al nacimiento de un ciervo. Oda a las cosas, por ejemplo. "Amo las cosas loca,/ locamente./ Me gustan las tenazas,/ las tijeras,/ adoro/ las tazas,/ las argollas,/ las soperas (...)".

Mi oda, si fuera poeta, perdón por la osadía, la dedicaría al resucitado que, pese a que le sentenciaron, salió ganando; a la monja que lo dejó todo por amor; al que no sabe de fronteras, ni banderas, ni de camisas de fuerza. Oda a James Bood, al que cruza el Everest como si fuera un maratón, a la regaliz (que me sube la tensión), al que pidió perdón y al que lo aceptó, al que olvidó que lleva corbata para ser acróbata, al que gritó "basta", a Sabina y a la Mondragón. ¡Bon voyage!




Si fuera poeta, haría una oda a las palabras que hacen crujir mis fantasías y al papel donde adormecen mis idas. Oda al café antes del amanecer; a la mujer que me dio el pecho; a la que soportó mis pensamientos inquietos; al que perdonó (hasta que no) mis tormentos; al tiempo muerto; a las zapatillas y al negro, con el que siempre visto, entendiéndolo como color del Universo. El negro que espera la llegada de los sueños: la Osa Mayor, Poseidón, sirenas del rock y lunas de ron.



Neruda dice en su Oda a la Crítica: "Yo escribí cinco versos:/ uno verde,/ otro era un pan redondo,/ el tercero una casa levantándose...". Si quien te escribe los escribiera, uno de ellos hablaría de dos niñas; otro, de quien, cuando duermo, aún me mira; un verso versaría sobre la mesa, que es mi templo, el credo; el cuarto sería para los pensamientos, que a veces, sádicos ellos, asfixian, a veces emprenden el vuelo. El quinto lo guardaría, en mitad del duro desierto, junto al limonero florido –que diría el poeta chileno– por si algún día acudes. Ya sabes: yo soy quien tiene que ir, pero mientras tanto, te espero.


Las mil vidas de Pablo incluyen desde un bestiario al Estravagario. "Lo que yo quiero es que te quieran,/ y que no conozcas la muerte". Cantos, memorándums, islas negras y odas. Una vida antológica a precio de saldo: 11,95 euros y un beso desesperado.

(Publicado en Las Provincias, 27 de mayo de 2017)

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