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Mostrando entradas de junio, 2018

LA SONRISA DE LA HIENA

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El cantautor se quedó mudo. La voz le dio la espalda. Es como si el lápiz sale por patas de la mano del escritor. Palabras que resbalan de un diccionario. Los colores que escapan de la paleta del pintor. Un verano sin sol, un vaso con bourbon que alguien no se terminó y una canción inacabada.

Es como la vida, a la que los acordes le fallan. La orquesta del cuerpo se resquebraja; desafina el piano de los sentidos; el sonido de la trompeta se oxida; se rompen las cuerdas vocales del tenor que entona el tic tac del reloj que marca el paso de los días. Sólo suena un adagio anunciando el adiós, mientras sientes que te vas esfumando.


Eres una estrofa mínima en la inmensidad de la ópera del olvido. Una maleta perdida. Una postal nunca enviada. Un libro a medias. La tinta que se reseca en el tintero. Una diminuta hormiga a la que le aplasta los pies monstruosos del paso del tiempo.








Los años son, aunque digan lo contrario, puñaladas a largo plazo. De las que quiebran tu piel ya amojamada, de las …

LA VIDA LÍQUIDA

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Hace dieciocho años me sorprendió un volcán activo en Guatemala. Lo contemplé un atardecer desde la habitación de un hotel en Antigua. Su humareda me impactó. Ese mismo volcán podría ser el que ahora sigue activo, tras destruir paisajes. Y a sus gentes. A las víctimas, su furia posiblemente les cogió desprevenidas.
Cinco años antes, estaba en un barco en Nijmegenen (Holanda). Era un buque residencial. Pasé allí las vacaciones. O, en verdad, descubrí allí el sentido de la vida junto a los hijos pequeños de refugiados acogidos en ese barco por ACNUR. Fue enriquecedor. Y estremecedor. Más ahora que veo a niños, como ellos, quen llegaron con el Aquarius. A ellos, la vida también les cogió desprevenidos. La guerra en Bosnia, las penurias en Costa de Marfil, el hambre...

La vida, de hecho, es así: desprevenida. Un volcán, un ictus, un coche que te atropella, una moción de censura... Una novela trepidante escrita entre vericuetos y fraguada con los mimbres de la suerte y el destino. Siempre co…